| El órgano surgido
en 1912 bajo el nombre de Congreso Nacional Nativo Sudafricano,
luego Congreso Nacional Africano (ANC), tiene sus orígenes
de un grupo de "congresos nativos" provinciales y una
Convención Nativa Sudafricana cuyas protestas contra las
decisiones de la Convención Nacional blanca de 1909 pasaron
en gran medida inadvertidas. La resistencia a la supremacía
blanca se aprecia en los llamados desesperados pero suicidas de
los xhosa en 1857; el movimiento separatista de las iglesias negras
especialmente a partir del siglo XVII; la prensa africana desde
1884; en actos periódicos de rebelión (sobre todo
en Natal en 1906), en pequeñas revueltas rurales y en la
creación de diversos sindicatos políticos entre los
trabajadores rurales y urbanos (especialmente el Sindicato Industrial
y Comercial de 1919 y la vinculación del Partido Comunista
Sudafricano a los sindicatos africanos en los 30 y 40).
Privado del voto (salvo por un breve período en el Cabo),
impedido por ley de emprender acciones de protesta laboral eficaces
por las autoridades sudafricanas o las británicas en sus
primeros años formativos, el movimiento político negro
tenía pocas posibilidades de éxito. Al principio intentó
colaborar con los blancos liberales; pero como éstos no lograban
consolidar una base de poder, los negros gravitaron hacia el PC,
cuyas posturas eran más radicales, o recurrían a acciones
directas como la quema de pases, la huelga ilegal y diversos boycots
comunitarios.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la resistencia creció
perceptiblemente, llegando a su climax con la huelga de los mineros
y el abandono del frustrado Consejo de Representantes Nativos de
Hertzog en 1946. Luego vino una década de confrontación
directa durante los 50, cuando se redactó el grueso de la
legislación apartheid, y los movimientos negros se dedicaron
de lleno al desafío.
Después de siete importantes manifestaciones contra los
pases desde principios de siglo, se produjo Sharpeville. La policía
cegó la vida de 69 manifestantes negros e hirió a
180 más en este pueblo del Transvaal, justo cuando el afamado
discurso del premier británico Harold Macmillan sobre "los
aires de cambio" en el Parlamento sudafricano y la campaña
del Dr. Verwoerd por establecer una república blanca desgajaban
al país. El Estado prosiguió sus acciones contra el
movimiento político negro con nuevas leyes de intimidación,
arrestos masivos, privación de derechos para los prisioneros
y aplicación impune de métodos policiales de tercer
grado.
El ANC pasó a la clandestinidad, con una estrategia de violencia
controlada pero en ascenso. El escindido Congreso Panafricano se
muestra más recalcitrante y su sección Poqo comenzó
una campaña de terror. Con bases en el exilio, tanto el ANC
como el PAC lucharon durante más de una década sin
lograr penetrar la seguridad del estado del apartheid --incluso
con un creciente respaldo internacional. Ya para la década
del 70 sin embargo, la balanza comenzó a inclinarse. El alza
de los precios del petróleo de 1973 provocó una inflación
global, y sometió el costo de la vida a tales presiones que
los trabajadores negros sudafricanos, incluidos los mineros, violaron
la prohibición de huelga y lograron importantes ventajas
salariales. En 1976, una revuelta estudiantil iniciada en Soweto
contra el ofensivo sistema educacional se extendió como la
pólvora por todo el país, siguiendo los talones a
un nuevo movimiento de "Consciencia Negra" bajo la dirección
de Steve Biko que alentaba a los africanos a erguirse con orgullo.
La detención y muerte de Biko bajo custodia policial provocó
una nueva oleada de ira pública.
El Gobierno comenzó a flexibilizar su legislación
laboral para absorber las presiones de los trabajadores, en una
retirada paso a paso frente a las demandas sindicales. Después
de reconocer la distinción entre "gran" y "pequeño"
apartheid para fortalecer el primero, comenzó ahora a revisar
otras facetas del apartheid, incluidas la educación y toda
la estrategia de desarrollo económico basada en los bantustanes.
Desde el censo de 1970, se sabía que las estadísticas
en las que Verwoerd basó su política no tenían
sentido.
La moral del Gobierno se resquebrajó bajo las irresistibles
presiones. Los Estados de Emergencia implantados primero a raí
de Sharpeville y luego nuevamente en 1976 y 1985 eran cada vez menos
eficaces. La liberación de Africa había llegado a
las fronteras sudafricanas con el fin de la guerra de Rhodesia y
el colapso de la colonia mozambicana. Los boycots internacionales
contra las armas y el comercio crecieron en escalada con la participación
de tropas sudafricanas en la guerra en la frontera angolana --inicialmente
un conflicto colateral a la crisis en Africa Sudoccidental (actualmente
Namibia), pero importante reto económico y militar cuando
los bancos mundiales comenzaron a aplicar sus tenazas financieras
y los Migs y tropas cubanas acudieron en ayuda del Gobierno angolano.
Extraordinarias maniobras y la buena fortuna finalmente posibilitaron
al Gobierno encontrar salida a su dilema. El ánimo de confrontación
decayó en Africa con el colapso de la Unión Soviética,
y la política estadounidense de "compromiso constructivo"
orquestada por el Dr. Chester Crocker se tornó de pronto
realista.
El ANC había construido una posición de fuerza mucho
mayor en el extranjero que dentro de la República, y mucho
mayor que la de la República en el exterior. Sin embargo,
tenía estrechos vínculos con el Movimiento Democrático
de Masas, que había sido la respuesta interna a los intentos
del Presidente PW Botha por crear un nuevo sistema parlamentario
en 1983, con cámaras representativas de los indios y los
mestizos, pero no de los negros.
El papel cardinal del ANC para cualquier cambio se apreció
claramente en la decisión de los dirigentes blancos de todas
las tendencias a entablar convesaciones exploratorias con sus dirigentes
entre 1988 y 1989.
El punto culminante fue la decisión del Presidente de Estado
FW de Klerk de liberar incondicionalmente al dirigente del ANC Nelson
Mandela en febrero de 1990, después de 27 años de
prisión. En este punto, la firme adhesión del ANC
al principio de la democracia no racial rindió frutos. Estableció
la confianza necesaria para que todos los partidos políticos
se reunieran en el World Trade Centre cerca de Johannesburgo entre
1991 y 1993 para conformar una nueva constitución.
Ello desembocó en las primeras elecciones democráticas
de Sudáfrica en 1994, y el Gobierno de Unidad Nacional, mucho
más amplio y mucho más explícito que los intentos
hechos por Louis Botha en 1910 y Barry Hertzog en 1933.
Los dos primeros años de la "nación arcoiris",
como era de esperar, contribuyeron mucho a unir a la nueva nación,
sobre todo con el renovado impulso a la moral que dieron los triunfos
deportivos internacionales. |